la casa
La familia Vélez ha conservado esta amplia casa, en la que uno advierte nada más entrar que todo es natural, sin ningún efectismo. Uno siente que está en su casa del pueblo. Con amplitud y comodidad, sin faltar de nada. Y tras la casa, otra sorpresa: un apacible patio, con la tenada y la hornera tradicionales de las casas montañesas. Rincones donde se respiran la paz y el sosiego tan deseados y que nos ayudan a vivir un poquito más cerca de la naturaleza. |